Todos parecen estár de acuerdo, en que la innovación es la responsable de que una empresa se considere exitosa o de que un Estado salga del subdesarrollo y de el paso para considerarse desarrollado. Entonces, es evidente la importancia de entender qué es la innovación. Thomas D. Kuczmarski dice en su libro Innovación que "Aunque no se pueda tocar, oler, escuchar, ver o probar, la innovación sí se puede sentir, pensar y percibir". Entonces, la innovación es una actitud en la cual abrimos nuestra mente, desafiando paradigmas y supuestos con los que lidiamos día a día para lograr algun beneficio.
Sin embargo, el modelo educacional en Chile presenta un concepto antagónico. Desde pequeños estudiamos las lecciones y aprendemos como hacer las cosas, como desenvolvernos frente a distintas situaciones, como responder a determinados estímulos y hasta que decir cuando alguien nos habla. En consecuencia, nuestra sociedad, es un grupo de personas con modelos mentales sumamente enraizados, llenos de paradigmas y supuestos. Un ejemplo es la llamada PSU, una prueba que define nuestras vidas y ante la cual ya debemos estar preparados para contestar esa famosa pregunta ¿Qué voy a hacer en mi vida? ¡con menos de 18 años!
Dicho lo anterior, me resulta evidente, que nuevos estilos de educación se hacen impresindibles, aquellos basados en los afectos y los valores, son los que pueden catapultár a nuestro pais y a nosotros mismos, a una nueva dimención que no tiene fronteras ni idioma. En este sentido, los llamados ramos o cursos anexos, alternativos, complementarios, extras o como se quiera, son aquellos que más y mejores profesionales pueden lograr, es allí donde está la diferencia entre buenas y malas universidades.
La educación, un obstáculo para la innovación
jueves 25 de septiembre de 2008 | Escrito por Eduardo Berríos Sangüesa
Etiquetas: innovación, sociedad
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