El neo-grillo y la hormiga

Un cuento muy interesante, para la reflexión acerca del mundo de los negocios.

Erase una vez, durante un cálido verano, un alegre grillo que no paraba de cantar subido a la rama de un árbol, mientras debajo de él, una hormiga se afanaba en transportar semillas de todo tipo. Tras hacer una pausa en su canto, el grillo se dirigió a ésta para decirle: ¿Pero por qué trabajáis tanto? venid aquí, a mi lado, al resguardo del sol, y cantaremos juntos.

Pero la hormiga continuó trabajando sin parar.

-¡No puedo!, debo abastecerme para el invierno. ¡Cuando llégue el invierno y las nieves cubran la tierra, no encontraré nada para comer y sólo podré sobrevivir si tengo la despensa llena!.

-¡Falta mucho todavía para que finalice la temporada!, tiempo habrá para buscar provisiones antes de que llegue el invierno. ¡Con este sol y tanto calor es imposible trabajar!, ¡mientras tanto prefiero cantar...!

Durante todo el verano el grillo no dejó de cantar y la hormiga de trabajar; pero los días pasaban de prisa, después las semanas, luego los meses.

Llegó el otoño, los árboles fueron perdiendo sus hojas y el grillo descendió del árbol ahora desvestido; la hierba escaseaba y la poca que había se volvió amarilla.

Una mañana con los campos cubiertos por las primeras heladas. Llegaron las nieves y el grillo no encontró nada que comer; hambriento y muerto de frío, pensó apesadumbrado en el calor del verano. Una noche, divisó  luces que venían de la casa de la hormiga y se dirigió hacia allí hundiéndose en la nieve.

¡Abrid¡ ¡Abrid por favor! me estoy muriendo de hambre, dadme cualquier cosa para comer. Se abrió una ventana y apareció la hormiga la cual dijo: ¿quién llama?; ¡soy yo, el grillo!, tengo hambre, frío y estoy sin cobijo. ¿El grillo? Ah!, ya me acuerdo de ti. ¿Qué hacías durante el verano mientras nosotras nos abastecíamos para pasar el invierno?. ¿Yo...? pues cantaba, y mis cantos llenaban el cielo y la tierra. ¿Conque cantabas?... ¡Y algo sucedió!

No terminaba de hablar la hormiga cuando el hambriento grillo se la comió, y de la hormiga nada quedó, el grillo sin frío y con la barrilla llena quedó.

Este mundo está lleno de grillos y hormigas, la pregunta es ¿Grillo o hormiga? No se si quiero ser grillo, pero estoy seguro de que no quiero ser hormiga.

Un abrazo.

El cuento original aquí .

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